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Alexandra Pfeil-Schneider, vicepresidenta de Posventa y Sostenibilidad, explica cómo Gazoo Racing convierte la velocidad en tecnologías más limpias.
Para Toyota, la sostenibilidad es una cuestión de ingeniería. Y esa ingeniería —compleja, precisa y obsesionada con el detalle— se prueba primero en el lugar donde cada error se mide en segundos: las pistas de carreras.
La marca japonesa, que lidera las ventas mundiales y ocupa los primeros lugares del mercado colombiano, ha hecho del automovilismo un laboratorio para el desarrollo de tecnologías más limpias y eficientes. Desde el Toyota Gazoo Racing, su división deportiva, se gestan motores capaces de soportar las condiciones más exigentes, pero también de inspirar los sistemas híbridos, eléctricos e incluso de hidrógeno que hoy integran su portafolio comercial.

Gazoo Racing Day de Toyota en el Autodrómo de Tocancipá. Foto:Toyota
“No se trata de velocidad por velocidad”, explica Alexandra Pfeil-Schneider, vicepresidenta de Posventa y Sostenibilidad de Automotores Toyota Colombia. “Es en el automovilismo donde nuestros ingenieros pueden entender el límite del desempeño y, a partir de allí, desarrollar eficiencia. Lo que se aprende en una carrera termina en los autos que manejamos a diario.”
Durante el evento de Toyota Gazoo Racing Day Colombia, realizado este miércoles en el Autódromo de Tocancipá, Pfeil-Schneider recordó la visión de Akio Toyoda, nieto del fundador y presidente honorario de la compañía, quien instaló su propio garaje junto al circuito del Monte Fuji, en Japón.
“Él mismo corre, porque quiere sentir en primera persona lo que hace un motor cuando se le exige al máximo”, relata Pfeil-Schneider. “Y lo que parece un juego de velocidad es, en realidad, una búsqueda minuciosa de eficiencia. Se trata de cómo una pequeña mejora aerodinámica, un ajuste en la caja o un cambio en la calibración del motor pueden ahorrar combustible. Esa es la esencia del sistema de producción Toyota: precisión, mejora continua y respeto por las personas y por el medio ambiente”.
En ese garaje, junto al Fuji, los ingenieros de Toyota prueban desde nuevos materiales hasta configuraciones de motor y carrocería que luego se traducen en mejoras para los vehículos de calle. Cada cambio, por mínimo que parezca, puede marcar la diferencia.

Gazoo Racing Day de Toyota en el Autodrómo de Tocancipá. Foto:Toyota
“Lo que para un piloto significa ganar una décima de segundo, para un ingeniero representa una reducción en el consumo o una mejora en la aerodinámica. Esos pequeños ajustes son los que luego se adaptan en la línea de producción y logran impactos enormes en sostenibilidad”, detalla Pfeil-Schneider.
Esa filosofía ha dado origen a modelos como el GR YARIS Rally1, considerado el coche de rally definitivo en la era del automovilismo sostenible. Desarrollado según el reglamento técnico FIA Rally1, este vehículo utiliza combustible sostenible y conserva un motor turboalimentado de 1.6 litros derivado de los años de experiencia con el YARIS WRC y el GR YARIS Rally1 HYBRID.
A lo largo de las temporadas del Campeonato Mundial de Rally, los ingenieros de Toyota aplicaron en él innovaciones que luego se trasladaron a la producción de motores híbridos más eficientes.
El GR YARIS Rally1, evolución del YARIS WRC, conserva su chasis tubular y tracción integral, pero ha sido rediseñado para emplear combustibles sintéticos y libres de fósiles. Aunque la normativa de 2025 eliminó el sistema híbrido, su motor de 1.6 litros turbo e inyección directa sigue siendo ejemplo de optimización: se redujo el peso en 80 kilos y se revisaron escape, levas y transmisión para mejorar agilidad y eficiencia.

Gazoo Racing Day de Toyota en el Autodrómo de Tocancipá. Foto:Toyota
El vehículo es la muestra más clara de la filosofía de Toyota Gazoo Racing: “Correr para aprender y mejorar para todos”. Lo que se experimenta en las curvas del Mundial de Rally se traduce, unos años después, en los motores híbridos, confiables y eficientes que ruedan por las calles de todo el mundo.
“El automovilismo para Toyota no es espectáculo, es investigación aplicada”, enfatiza Pfeil-Schneider. “Cada carrera nos enseña algo: cómo usar mejor la energía, cómo mejorar el comportamiento aerodinámico o cómo lograr que el motor trabaje de forma más limpia. Así nacen las tecnologías híbridas que hoy vemos en nuestros vehículos de calle”.
La ejecutiva explica que esta transferencia tecnológica responde a un principio japonés llamado nemawashi, que consiste en una comunicación constante entre equipos. “En Toyota todo está interconectado. Lo que un ingeniero descubre en la pista, otro lo adapta en la planta. Y así la mejora se vuelve colectiva”.
La oferta de movilidad sostenible de Toyota
Ese diálogo entre las competencias y la fábrica también ha llevado a Toyota a diversificar su oferta de propulsión. Además de los híbridos, la marca trabaja con vehículos eléctricos como el BZ4X y experimenta con tecnologías de hidrógeno como el Mirai, que ya opera en flotas de Europa y Asia. Sin embargo, Pfeil-Schneider reconoce que el contexto colombiano impone sus propios retos.
“Yo sueño con tener carros de hidrógeno en Colombia, pero hoy no tengo producción masiva de hidrógeno”, admite. “Y aunque nuestro carro eléctrico, el BZ4X, es ideal para una ciudad como Bogotá, no puedo imaginarme cosechando piñas en los santanderes con un vehículo así. Cada país tiene sus necesidades y la sostenibilidad también consiste en entenderlas”.
Por eso, Toyota mantiene su apuesta más fuerte en los vehículos híbridos no enchufables, que combinan motor eléctrico y a combustión sin depender de la red eléctrica. “El híbrido es la tecnología más sensata para Colombia. Consume menos, reduce emisiones y se adapta a una infraestructura que todavía está en desarrollo”, señala Pfeil-Schneider.

Gazoo Racing Day de Toyota en el Autodrómo de Tocancipá. Foto:Toyota
Una visión más global
Pfeil-Schneider reconoce, además, que la transición energética requiere mirar todo el ciclo de vida de un vehículo, no solo su uso. “Con el material necesario para producir la batería de un carro eléctrico, puedo fabricar noventa híbridos. Eso cambia por completo la ecuación ambiental. Tenemos que pensar no solo en la emisión al andar, sino en el impacto total de la producción”.
En esa mirada integral, las carreras de Toyota cumplen un papel esencial. “Muchos se preguntan por qué seguimos corriendo si buscamos sostenibilidad. La respuesta está en la ingeniería. Es en la pista donde ponemos a prueba nuevas tecnologías, donde nace la pasión que impulsa a mejorar. La sostenibilidad no se logra con discursos, sino con innovación probada bajo presión. Y no hay mejor laboratorio para eso que una pista de competencia”.



